Lugar de un día Lugar de un día, del griego Zanasis Jatsópulos (Aliveri, Eubea, 1961), que publica con pulcritud y esmero Miguel Gómez Ediciones, es un libro que incluyen tres ciclos de temática afín. Dos de ellos: Cual si presente y Lugar de un día (Señales de vida), que tuvieron una primera salida por separado, se publicaron al final en Complejos y carnales (2003), y el tercero, Con el quebrado hálito del tiempo, que formó parte de Cara a tierra (2012).
El solvente traductor, Vicente Fernández González, profesor de griego en el Departamento de Traducción e Interpretación de la Universidad de Málaga, es también el responsable de la selección, que cuenta con la venia del autor.
Cabe añadir que Jatsópulos es psiquiatra infantil con consulta, como psicoanalista, en Atenas. También que ha traducido a Tournier, Jaccottet, Chateaubriand, Cioran, Valery y Virginia Woolf.
No es la primera vez que su poesía se vierte al español. Fernández González ganó en 2003, y por segunda vez, el Premio Nacional de Traducción con otro de sus libros: Verbos para la rosa del poeta griego, que vio la luz en la misma editorial malagueña.
De su poesía diría que es concisa, sobria, elíptica incluso, pero llena de luz, carnal y descriptiva. Está cargada de imaginación, sensualidad y misterio. Poesía de la memoria: "Se adentra lentamente la memoria en el olvido". De "la verdad del ser humano en medio de lo que respira". En "Áspera quietud" leemos: "Cruzamos intempestivos / La penitencia del silencio".
Poesía, en fin, que a uno le parece conseguida tras un paciente y cuidadoso destilado. Donde la precisión es, sin duda, ley.