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Derivas del discurso capitalista

por Ignacio Castro


Artículo publicado en: Revista Archipiélago, Nº 62 con fecha 0000-00-00

 

Se llama deseo al modo en que cada existencia se resguarda del vacío. Exilio, frontera, vacío, emancipación. El libro de Alemán ni rehuye el reto de lo ontológico ni el de pensar lo contemporáneo. Forma parte, con los textos de Agamben, Badiou o Zizek, de un inento actual de pensar radicalmete, a contrapelo de las facilidades posmodernas. Anotemos de paso que nos sigue pareciendo una lástima que, por culpa de algunas polémicas circunstanciales, los psicoanalistas sigan prefiriendo a Derrida frente a Deleuze, Pero incluso en este punto el libro de Alemán es ejemplar, pues apura este límite genérico hasta el extremo.
Todavía hay, en efecto, algo que parece quedar fuera del Discurso Capitalista: la existencia cualquiera, la "muda vida" (Agamben) y su decisión de perseverar el enigma.. La renovación de lo político occidental comenzaría entonces cuando el ser parlante se elija a sí mismo, al absurdo d su singularidad sin equivalencia. Tal vez a Lacan, como a Sartre, se le reprocha justamente el duro optimismo que mantiene en este punto: el sujeto, sobre todo en los momentos más intolerables, siempre pued decidir, siempre es responsable. En esta línea, Alemán realiza una sorprendente reivindicación de Sartre. Hay un modo de decisión que no es reflexiva, que no se sobrepone a lo que es necesario. Por el contrario, fiel a la tradición estoico-spinozista de Lacan, aquí nuestro autor reivindica una suerte de elección forzosa que convierte en tarea lo que es irreparable.
Renovar el pensamiento de izquierda sin los supuestos metafísicos del relato emancipatorio de un "hombre nuevo". Tal es uno de los objetivos centrales de este libro. Es posible, en contra de lo que piensa Ernesto Laclau, que no haya salida al impasse emancipatorio. Es posible incluso que el discurso emancipatorio sea parte del capitalismo, puesto que éste siempre nos está prometiendo una liberación de la existencia, una liquidaciín consumista de su singularidad. En lo que sin embargo es optimista Alemán es en la posibilidad de una ética arraigada en lo más inconfesable del sujeto, en la politicidad de lo impolítico . Allí donde el hombre se propone afirmar la nota de su esencia (bios) en la deriva de su existencia (zoé) , Allí el imperio espectacular se detiene.
¿Estaríamos hablando entonces de una emancipación sin predicado? La resurrección de lo político pasaría en este caso por la "afirmación no positiva" de Foucault. La posibilidad de pensar otra universalidad, un sentido real que no ceda a la administración mundial del miedo, radicaría en volver a pensar tanto el "uno de la discontinuidad" de Lacan como la "universalidad de lo intempestivo" de Deleuze.

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